viernes, 20 de marzo de 2015

NORTH AMERICAN F-86F-30-NA Sabre – Matr. C-122 – Morón


El F-86 Sabre es uno de los primeros iconos de la aviación de caza a reacción fabricado para la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. El F-86 fue desarrollado por North American Aviation en los años 1940 como un rediseño del FJ-1 Fury y es uno de los aviones de combate más producidos y utilizado por fuerzas aéreas de más de 30 países.

A fines de la década de los `50 la Fuerza Aérea Argentina negocia la adquisición de un lote de 112 Sabres, lo cual iba a conferir a la institución de un poder sobresaliente en la región, sin embargo la compra que no culminó con éxito.

La posible adquisición del Sabre coincidía temporalmente con el desarrollo del I.Ae-33 Pulqui II, que en ese momento ya construido cinco prototipos y cuyo proyecto se encontraba sumamente avanzado. La compra del F-86 llevo a la cancelación del proyecto Pulqui II terminando con las aspiraciones de la Fuerza Aérea Argentina de contar con un caza de construcción propia finalizando una década de apogeo tecnológico en la industria aeronáutica argentina.

Un año después la Fuerza Aérea consigue que la USAF le vendiera 28 unidades del modelo F-30, estos son reacondicionados antes de su entrega por North American en las instalaciones de North American de Palmdale. El contrato incluía el ala de la versión F-86F-40 que contaba con slats de maniobra además de la posibilidad de instalar cuatro soportes subalares para cargas externas.

Por entonces fueron enviados pilotos con larga experiencia en el vuelo de los Gloster Meteor, para cumplir un intensivo entrenamiento en USA. Ya reacondicionados, los aparatos fueron trasladados a la Base Willians (Arizona) donde se encontraban los pilotos y técnicos de la FAA a la espera de ser entrenados en el nuevo aparato. 

Los Sabre arribaron a la Argentina en una serie de vuelos ferry, que comenzaron el 6 de Septiembre de 1960. Este ejemplar es un ex USAAF quien lo identifico como 52-4973A. Originalmente salio de la línea de producción como un  F86-F-30 con el número de serie 191-699 y posteriormente fue modificado al submodelo F-40.

Fue incorporado a la Fuerza Aérea Argentina el 19 de noviembre de 1966 formando parte del 2do grupo de aviones recibidos por la Fuerza en ese año. Recibió la matricula local C-122.

Para el 10 de diciembre de 1960 se completa el arribo al país de todas las aeronaves. El 13 de Diciembre del mismo año en un significativo acto fue presentado junto a otros 22 Sabres al entonces Presidente de la Nación Arturo Frondizi. Por primera vez la Fuerza Aérea se dota de un avión de altas prestaciones, asientos eyectables y con radar de tiro AN/APG-30.

Los 28 ejemplares adquiridos fueron asignados al Grupo 1 de Caza Bombardeo (CB-1) con base en la a la IV Brigada Aérea El Plumerillo, provincia de Mendoza (luego redesignado Grupo 4 de Caza-G4C), conformando dos escuadrones, el primero plenamente operativo y el segundo destinado al entrenamiento de futuros pilotos de Sabre. Se cree que al menos 2 ejemplares fueron desactivados y almacenados en depósito como fuente de repuestos.
El C-122 en primer plano en vuelo sobre la cordillera.

Hacia fines de 1961, y en ocasión de conmemorar las Bodas de Oro de la FAA (1962), creó la Escuadrilla Acrobática Cruz del Sur como equipo de Acrobacia que tuvo brillante desempeño pues realizó notables exhibiciones por todo el país. Siete ejemplares son repintados con un llamativo motivo en colores rojo, azul, amarillo y blanco, con el dibujo de la constelación de la Cruz del Sur en el empenaje. La primera aparición formal se realizó el 12 de enero de 1962 durante un show aéreo celebrado en la Base de la VI Brigada Aérea de Tandil, Provincia de Buenos Aires. El C-122 no fue parte de este grupo de elite.

Durante la Revolución de 1963 de los “Azules contra los Colorados”, los aviones participaron por primera y única vez en situación de combate real en nuestro país al llevada a cabo conjuntamente con otros aviones de la FAA el bombardearon la Base Aeronaval de Punta Indio. No se posee registros de que el -122 participo de estos eventos aunque se supone que de él participaron todos los aviones disponibles.

El C-122 entró en inspección en diciembre de 1963, sin embargo esta se demoró de manera significativa quedando almacenado y siendo lentamente canibalizado, siendo utilizo como fuente de repuestos ante la falta de ingreso al país de los mismos.

Ante la creciente necesidad de mantener un número determinado de aeronaves en servicio, y dado que su estructura no presentaba serios problemas, es recuperado para entrar nuevamente en servicio a partir de septiembre de 1970.


Hacia finales de los 60 sus misiones se habían adecuado al rol de cazabombardero. Esta misión y las nuevas tendencias en el enmascaramiento de aeronaves con un esquema en tres tonos, más acorde a la misión. Así el primer aparato saldría del taller de pintura en 1969, mientras que este esquema sería aplicado progresivamente al resto de la flota.

En Enero de 1976 dos pilotos de la Fuerza Aérea Uruguaya realizaron varios vuelos de evaluación con vistas a su incorporación; y el C-122 formó parte de los 13 aviones probados por ellos, Por entonces se pretendía retirarlos del servicio tras la incorporación de los A-4C. Esta transferencia a la FAU fue luego vetada por los EE.UU., por tratarse de material “donado” vía MAP (Military Assistance Program) que prohibía la venta o entrega a terceros.

En 1978 durante la crisis fronteriza con Chile los Sabres operativos se despliegan rápidamente a la base Aérea de Rio Gallegos, provincia de Santa Cruz, desde donde darían cobertura aérea y defensa de gran parte del sur argentino; este aparato fue uno de los 6 aviones F-86 que penetraron por pocos minutos el espacio aéreo chileno, hecho considerado una clara violación por parte de la Argentina.
patagonia
Mapa de planes de ataque y defensa argentinos, 1978 

Finalmente el C-122 se encontraba entre uno de los últimos Sabre que volaron en la FAA. Entre 1979 y 1980 el escuadrón fue desactivado temporalmente quedando brevemente inactivo. Los aviones permaneciendo por un corto periodo almacenado en su base, entrando nuevamente a su condición de vuelo operativo a pesar de ser ya veteranos, mientras se esperaba la decisión final de darles su definitivo retiro.

A principios de 1982 los aviones sobrevivientes fueron puestos nuevamente en servicio. Durante el conflicto por las Islas Malvinas de 1982, los 10 F-86F permanecieron en el Plumerillo, Mendoza cumpliendo 437Hs de vuelo en misiones CAP en la zona de Cuyo. Sin embargo en el libro “Malvinas, La Guerra Aérea”, indica que se había pensado en reactivar los siete (?) F-86 que estaban en condiciones para entrar en combate (o probablemente se hubiesen quedado en la IV Brigada para defender Mendoza de una posible incursión chilena), pero por el estado de las máquinas, la poca habitualidad de los pilotos en la máquina ya que habían dejado de volar en ella hacía tiempo, entre otras-, se decidió no reactivarlos.

En los años subsiguientes a la Guerra de Malvinas la utilización del Sabre se intensifico debido a la falta de aeronaves debido a las pérdidas sufridas por la IV Brigada Aerea durante la misma que involucro a varios A-4C Skyhawk. Sin embargo, el desgaste y los años de las células hacían notar la necesidad de un rápido y definitivo retiro del servicio.

Esto lamentablemente llegaría con un fatal accidente. El 19 de junio de 1986 una escuadrilla de cuatro aparatos compuesta por cuatro aviones que incluía al C-122 junto con losC-104, C-120, y C-127 cumplían un vuelo de entrenamiento aire-aire de en cercanías de la localidad de Philips (Mendoza). Durante la misión, el C-120 tripulado por el Alf. S. Rampezotti sufrió el plegado de un plano alar como consecuencia de fatiga de material. El impacto del ala contra el propio fuselaje tuvo consecuencias fatales para su piloto, en tanto que el aparato cayó en los márgenes del Ríp Tunuyán.

A raíz de ello se inmovilizaron los nueve Sabres sobrevivientes, y finalmente el Escuadrón II fue desprogramado mediante orden TXT 6128 GHO fechada el 15 de agosto de 1986; en ese momento se encontraba al mando del Vcom. Guillermo Perondi. El último vuelo de un Sabre se registró el 15 de agosto de 1986.

La despedida formal se efectuó el 2 de diciembre de 1986 cerrando una carrera de casi 26 años de servicio, con 66.944:10 horas voladas y 219 pilotos calificados. El C-122 se encontraba entonces entre los aviones sobrevivientes y fue enviado como material didáctico a la Escuela de Suboficiales en Córdoba (ESFA).
Crédito al sitio Roll Out y al fotógrafo Carlos Abella

10 años después, en agosto de 1996 se realizó su transferencia al Museo Nacional de Aeronáutica (MNA), en muy buen estado general, aun en condición de puesta en marcha.
Desde entonces permaneció a la intemperie, en el predio del viejo museo, en Aeroparque Jorge Newery, Buenos Aires, deteriorándose rápidamente con el transcurso de los años, hasta que con el comienzo del nuevo milenio perdió su camuflaje original por una terminación verde (primer) en principio, y luego en un esquema ficticio nunca usado por la FAA.
Crédito al sitio Roll Out y al fotógrafo Carlos Abella

Con la mudanza del Museo Nacional de Aeronáutica a la Base Aérea de  Morón, fue por un tiempo puesto en “depósito” y luego de su recuperación fue exhibido en el hangar 2 junto con los recién restaurados C-47 “El Montañés” y el Beaver.
Estado en que se encontraba en deposito (crédito al sitio Linea Ala)

Durante las Jornadas de Puertas Abiertas de 2007 fue sacado del hangar y brevemente exhibido entre el Bell UH-1H y el Lincoln, en la plataforma principal, sin marcas ni matrícula visible, excepto una pequeña calcomanía del escudo del CB-1.
Los trabajos de restauración (Cerdito a C. Abella 29-sep-07)

A mediados de septiembre de ese año, fue nuevamente hangarado, en el hangar nro.4 donde comenzaron importantes trabajos de reacondicionamiento. Allí se lo despintó completamente una vez más, y cuando se vio el buen estado de la superficie, se decidió dejarlo en terminación aluminio, como en las primeras épocas de su vida operativa.
Los mismos trabajos, un poco mas avanzados (Cerdito a C. Abella 29-sep-07)

Un detalle interesante de esta restauración fue que durante la remoción de las varias capas de pintura, “aparecieron” en el ala las marcas originales de la USAF, las que fueron imposibles de quitar a pesar de los esfuerzos del personal del MNA. Así, aunque no estaba en los planes, se debió pintar ambas alas de color aluminio, todo lo contrario del fuselaje que exhibe una excelente terminación metal pulido.
El C-122 expuesto en Morón vuela 2014

El estado general, luego de esta restauración es impecable, luciendo como lo hacía en los primeros años de su servicio en la Fuerza Aérea Argentina, con una única salvedad en el tamaño de la escarapela nacional, más pequeña que la usada en el CB-1.



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