sábado, 30 de enero de 2016

DOUGLAS A-4B Skyhawk – Matr. C-222 – Río Cuarto


El Douglas A-4B Skyhawk, identificado en la Fuerza Aérea Argentina, cuyo número de fabricación es el 11814, inicio su servicio activo en la NAVY en mayo de 1958, donde fue identificado Bureau Number 142752 por la aviación naval norteamericana. En junio de ese año fue destinado al Marine Fighting Squadron 225 (VMF-225), en Edenton, North Carolina.
Linea de vuelo del Marine Fighting Squadron 225 (VMF-225)

En abril de 1959 el avión fue trasladado al Marine Corps Air Station (MCAS) de Cherry Point, en Havelock, North Carolina, donde fue almacenado para su preservación. En 1961 nuevamente es designado a un nuevo escuadrón operativo, en este caso al VA-134, de la aviación naval de los Estados Unidos en la Naval Air Station (NAS) de Ceci Field, en Duval County, Florida. 
El Tordillo al servicio del VA-134 durante un incidente a bordo del USS Constellation.

En agosto de 1961 participo con este escuadrón en la crisis de Berlín conformando parte de un nuevo grupo aéreo para aumentar la fuerza de la flota americana en ese teatro de operaciones. Entre el 8 y 19 de febrero de 1962 el escuadrón participo a bordo del USS Constellation (CVA-64) para ensayos de transporte y en espera ante una posible asistencia durante el Proyecto Mercury que consistía en el lanzamiento del teniente coronel John H. Glenn, en la nave Mercuriy Friendship 7. 
El Tordillo al servicio del VA-134 durante un incidente a bordo del USS Constellation.

Otro evento de interés en que participo junto al VA-134 en el crucero Shakedown, iniciado el 05 de Marzo de ese año en aguas del mar caribe a bordo del USS Constellation. Finalmente en julio de 1962 es radiado y almacenado.

En 1965 la República Argentina firmo un acuerdo por U$D 7100000 por la compra de 50 A-4B Skyhawk, los cuales debían ser operados por la Fuerza Aérea Argentina siendo el primer cliente del extranjero en adquirir el Douglas A-4 Skyhawk.

Se trataba de un grupo de aeronaves excedente de la Marina estadounidense y su recorrida se realizó en la planta Douglas de la ciudad de Tulsa en el estado de Oklahoma donde el primer A-4 Skyhawk de la Fuerza Aérea Argentina voló el 31 de Diciembre de 1965. A estos aviones se los designó A-4P Skyhawk, sin embargo la Fuerza Aérea Argentina ignoró esta designación manteniendo la original A-4B.

El lote inicial de 25 aviones se entregó a partir de Junio de 1966 y llegaron a la Argentina en un vuelo ferry desde Estados Unidos a Aeropuerto de Villa Reynolds, San Luis, Argentina. Fueron asignados al Grupo 4 – (V Brigada Aérea), con asiento en Villa Reynolds y fueron pintados de color marrón y verde. En marzo de 1967, el Douglas A-4B C-222 (ex USN A-4B BuAer 142752) fue recibido en la V Brigada Aérea de Villa Reynolds -San Luis.

En abril 1982, debido a la situación que se estaba desatando en el Atlantico Sur se ordenó el despliegue urgente de aeronaves de combate a las bases de la Patagonia; por entonces este avión salía de una inspección mayor. Dada la urgencia en la puesta en servicio de la aeronave, no hubo tiempo de pintarlo con el esquema tradicional de camuflaje, convirtiéndose así en el único Skyhawk que conservó a lo largo del conflicto el color gris de la base antióxido con que se los preparaba en el Taller del Área Material Rio Cuarto.

El vuelo de traslado del C-222 a Río Gallegos se realizó el 27 de abril de 1982 al mando del Capitán Antonio Zelaya. Uno de los pilotos, aficionado a los caballos, al verlo llegar exclamó ¡ahí llega el Tordillo! apodo con el que se lo conoce a partir de ese momento. La falta del mimetizado apropiado hizo que inicialmente se lo utilizara solo en vuelos de adiestramiento, demorando su entrada en combate, siendo su  primera misión de combate el 21 de mayo.

El 21 de mayo realizó la primera misión. El desembarco de tropas inglesas en el estrecho de San Carlos era el desembarco principal y no una acción de diversión, por lo cual la Fuerza Aérea Sur envió a todos los aviones que se encontraban en servicio. A las 12:30, Siguiendo la Orden Fragmentaria 1196, formó parte de la tercera oleada de ataque, partió de Río Gallegos pilotado por el teniente Fernando Robledo con el indicativo ORION 3. La escuadrilla la completaba el Ten. Carlos Osses en el C-239 (ORION 2) y el lider de los ORION quien debió regresar a la base por fallas en su aeronave. Ante esta circunstancia se integraron a la escuadrilla LEO, comandados por el 1er Ten. Alberto Filippini (en el C-215).
Se observa un impacto de ave en el ala del C-222

Los aviones se dirigieron directamente al estrecho donde encontraron una fragata tipo 21 (la HMS Argonaut) que trataba de refugiarse detrás de un acantilado. La atacaron con cañones y bombas. Si bien no explotaron, una abrió un hueco encima de la línea de flotación que dejó fuera de servicio los motores y el sistema de timón, mientras que otra impactó debajo, provocó el estallido de una caldera y golpeó el almacén de misiles Sea Cat. Dos de éstos explotaron ocasionando bajas en el personal.

Luego de este ataque, la Argonaut cumpliría funciones de Centro de Información y Control y Artillería Antiaérea por unos días más y, posteriormente, sería retirada del Teatro de Operaciones y enviada a Gran Bretaña. Regresaron a Rio Gallegos previo reabastecimiento de combustible en vuelo, tomando tierra a las 15,30. El C-222 resultó ileso en la acción.

El 7 de junio volvió al frente de batalla al mando del Teniente Arraras siguiendo la Orden Fragmentaria 1286. Partió a su objetivo desde Rio Gallegos a las 8,30 como "reserva" retornando al continente como estaba previsto ante la ausencia de novedades en los restantes integrantes.

El 8 de junio, siguiendo la Orden Fragmentaria 1290, fue al combate nuevamente como "reserva" al comando del 1er. Ten Carlos Cachon siendo parte de la escuadrilla con indicativo DOGO. En esa ocasión el líder de los DOGOS, el Capitán Pablo Carballo debió volver al continente, luego de no poder reaprovisionarse en vuelo por problemas en la probe de su avión. El Capitán Pablo Carballo dió una orden que paso a la historia “hágase cargo, llévelos a la gloria”. Cachon cumplió la orden con creces, participando de ese día conocido como “el más negro de la flota".
Oleo representando el ataque de Cachón al Sir Galahad con el C-222

Con su escuadrilla llegó a Bahía Agradable en vuelo rasante. Al iniciar un viraje a la derecha avistó los buques de asalto el RFA Sir Tristram y RFA Sir Galahad. Un misil lanzado desde tierra pasó cerca del C-222, quien continuó la corrida y lanzando sus tres bombas BR 250. Los impactos dieron en el centro de la estructura del transporte Sir Galahad, otras pasaron de largo por la gran velocidad, rebotaron en el agua y llegaron a la costa donde explotaron afectando a gran cantidad de personal y material. Regresaron todos a sus bases sin novedad, salvo el MASTIN 2 al mando del Alf. Hugo Gomez que se había integrado en el ataque, regresando con un TER (triple ejector rack) destruido por esquirlas.
Oleo de Ezequiel Martínez titulada "El Regreso del Tordillo"

La última misión del C-222 en la guerra fue el 13 de junio, esto es el último día de acciones bélicas. Los escuadrones de A-4B se habían reunido en la base de San Julián. En esa ocasión, siguiendo la Orden Fragmentaria 1320. Armados con bombas frenadas por paracaídas y cañones, cuatro Skyhawk, con el indicativo “Nene” despegan al mando del Capitán Zelaya, los Tenientes Cervera y Gelardi y el Alférez Dellepiane. Le sigue la formación con el indicativo “Chispas”, encabezada por el Capitán Varela en el C-222, acompañado por los Tenientes Roca (numeral dos) y Mayor (numeral tres) y el Alférez Moroni como cuatro.
Kill Mark del C-222 tiempo después del final del conflicto.

El avión de Zelaya le entró combustible a la turbina mientras se reabastecía de combustible y tuvo que volver. Los siete aviones se juntaron con la dificultad que implica hacerlo en un riguroso silencio de radio. Los ayudó el hecho de que Varela utilizaba un avión pintado con una base de antióxido.
Estado actual de las Kill Mark posterior a su recuperación en 2014

El objetivo era atacar tropas reunidas en el Monte Dos Hermanas. Ingresando por el norte del Cordón Rivadavia con la idea de silenciar baterías de artillería de campaña que golpeaban posiciones en Puerto Argentino. En ese emplazamiento se encontraba ubicado los puestos de Estado Mayor de Jeremy Moore (Cdte. De las Fuerza Terrestres Británicas en el archipiélago) y de Julián Thompson (Jefe de la 3ra Brigada de Comandos), los que salvaron su vida por poco. En el momento del ataque EL General Moore no estaba en el puesto de mando, sin embargo, según admitió él mismo, tuvo que arrojarse a una trinchera para proteger su vida. Esta misión pudo ser, tal vez, la de mayor trascendencia del conflicto pues casi acaba con la vida del alto mando británico. El general Moore, al firmarse la rendición, le preguntó al general Menéndez cómo había logrado ubicar su puesto de comando.
Oleo de Ezequiel Martínez titulada "El Ataque del Tordillo" representando 

En el ataque los aviones produjeron cuantiosos daños, retrasaron el avance de la columna principal del ataque Británico sobre Puerto Argentino y ocasionaron a la logística inglesa un importante perjuicio. En el escape, la escuadrilla de Varela atacó dos helicópteros Sea King, mientras dos misiles, nuevamente por escasa distancia, le erraban al C-222. 

Retornaron a su base en San Julián. El C-222 recibió una serie de impactos que afectaban directamente el funcionamiento de su turbina, la que pese a estar a un 80% de su potencia (fluctuante) llego a la base. Una inspección permitió determinar que la temperatura había producido daños que en situaciones normales hubieran causado la detención inmediata. Los alabes de varias etapas estaban fundidos y habían perdido parte de su largo, lo que ocasionada -además-vibraciones en la operación. Inexplicablemente la aeronave regresó.

La aeronave salió de servicio por falta de motor, siéndole instalado otro, con el cual replegó a Rio Cuarto, para someterlo a su inspección y recuperación. Luego de ella volvió a su unidad (la V Brigada Aérea) donde a fines de la década de 1980 y comienzos de la del 1990 fue sometido a la remodelación (conocida por la prensa como “Programa Halcón”) que incuria la instalación de cañones DEFA 552 de 30mm y cambios en su equipo de navegación.

En marzo de 1999, fecha en que se dio la baja del sistema de armas A-4B/C, el C-222 se encontraba ya sin servicio por vencimiento de inspección, siendo pese a ello uno de los últimos A-4B en estar en servicio en la Fuerza Aérea Argentina. Inicialmente se almaceno en la base aérea de Villa Reynolds, pero luego fue enviado a Rio Cuarto ubicada en la Localidad de Las Higueras, provincia de Cordoba, donde en el año 2001 es incorporado a la colección del Museo Tecnológico Aeroespacial recreando la configuración y esquema que poseía en sus últimos días de servicio.

Sin lugar a dudas fue el A-4B Skyhawk más popular del Grupo Aéreo de los Halcones de Villa Reynolds. Se trataba de un avión sin pintar, muy destacable desde tierra, y las “milagrosas” escapadas entre las defensas antiaéreas, generaron una gran cantidad de suposiciones acerca de sus cualidades casi mágicas en pilotos y mecánicos. El pintor de temas aeronáuticos, Ezequiel Martínez, recreó en un cuadro a los A-4B, volando rasante, instantes después de atacarlos módulos del general Moore. En primer plano, con su gris inconfundible, pintó al “Tordillo".

El Douglas A-4B C-222, apodado “El tordillo”, que se encontraba exhibido al aire libre en las instalaciones del Museo Tecnológico Aeroespacial, ubicado en lo que fueran las cuadras y el rancho de tropa en épocas del servicio militar obligatorio, del Área Material Rio Cuarto, se encontraba en buen estado de conservación ya que al ser entregado al poco tiempo de su retiro del servicio, no tuvo un largo periodo de almacenaje como suele pasar con otros ejemplares.

Sin embargo, la acción de los elementos es inevitable, pese a lo cual, mas allá de los deterioros superficiales y la lógica inoperancia de sistemas internos como hidráulico y eléctrico, el estado de la estructura es muy bueno.

En febrero de 2014, luego de más de una década de encontrare expuesto al aire libre, se decidió encargar la puesta en valor y reubicación al grupo de restauración la puesta en valor de la aeronave al tiempo que se decidió su preservación en el interior del hangar Luria “montaje A-4”. El Área Material Rio Cuarto es el centro de mantenimiento de aeronaves de la Fuerza Aérea Argentina, siendo en la actualidad la mayor unidad técnica de la misma. En ella trabaja un grupo de oficiales, suboficiales y personal civil abocados a la tarea de restauración de aeronaves.

Por idea e iniciativa del grupo de restauración, fue pintado de gris, muy parecido al que poseía durante la guerra de Malvinas, con los tanques según esquema de norma para los A-4B de la época del conflicto, y se le inscribió, a modo de homenaje, los nombres y grados de los nueve piloto del sistema A-4B caídos en combate.