jueves, 20 de agosto de 2015

FMA IA-58A Pucará – Matr. A-517


Durante el conflicto del Atlántico Sur fue muy variado el destino final de estos aviones; muchos sufrieron tanto daño que fueron enterrados en algún lugar de las islas, otros tuvieron mejor suerte siendo enviados a Gran Bretaña como trofeo de guerra debido a su buen estado. De todos estos la historia del A-517 es la más controversial debido a su misterioso destino final.

Para fines de marzo de 1982 habían sido construido unos 60 Pucará en la línea de montaje de la Fábrica Militar de Aviones de Córdoba. De ellos 35 se encontraban en condición de vuelo. Estos formaban el componente aéreo de la III Brigada Aérea con asiento en la ciudad de Reconquista, formando parte de del Grupo 3 de Ataque. En tanto que una pequeña cantidad de estos fueron transferidos al nuevo Grupo 4 de Ataque de Comodoro Rivadavia, en la Patagonia argentina, que formaba parte del IX Brigada Aérea.

El A-517, cuyo número de serie es el 014, era uno de los 25 aviones que se encontraba en servicio en la Fuerza Aerea Argentina para el 22 de marzo de ese año, días antes de iniciarse el conflicto. El 2 de abril fueron enviado los primeros cuatro Pucará a Puerto Argentino, Malvinas. Este avión conformó uno de los ocho Pucará que reforzaron a los ya existentes.

El cruce desde Rio Gallegos hacia el aeropuerto de Puerto Argentino lo realizaron el 9 de abril de 1982 y el 29 de abril pasa a integrar el denominado Escuadrón Aeromovil PUCARA al mando del Mayor "TOTO" NAVARRO, veterano piloto del Grupo 3.
2 de abril de 1982 arribaron los primeros cuatro IA-58 Pucará a Puerto Argentino.

En la denominada Base Aérea Militar MALVINAS, fue pintado con el esquema "tundra patagónica". Un detalle interesante es el modo como han quedado pintado estos aviones, ya que el empenaje y estabilizador horizontal no fueron pintados debido a un pequeño detalle técnico, en el lugar no había escaleras suficientemente altas como para llegar a esos lugares del avión. El A-517 fue el último en recibir el esquema "tundra patagónica".

Luego de una rápida inspección de los posibles lugares de operación, la fuerza aérea argentina tomo la decisión con reticencia que la espartana pista de Pradera del Ganso era la mejor, entre una serie de pobres opciones. Luego de una serie de trabajo, Pradera del Ganso fue considerada operativa el 15 de abril siendo denominada Base Aérea Militar Condor. El A-517 fue trasladado el 23 de abril a esta base.
El A-517,tenia pintado en el costado izquierdo de la cabina GARRA-LOBO. 

El 1° de Mayo: en la BAM Cóndor, el Pucará A-517 al mando del Tte. Russo sufre un impacto contra el terreno en plena carrera de despegue dañado el tren delantero. Ese mismo día recibió averías de consideración, producto del ataque de aviones Sea Harrier del Escuadrón 800 basados en el portaaviones HMS HERMES que realizaron un bombardeo con bomba de racimo antitanque BL-755.

Junto al A-506 había sido empleado como señuelo y fueron atacados varias veces y nunca se repararon. En esos días era presentado con un tambor de 200 litros y una caja de madera de 7,62 mm como soporte de tren de nariz y se los movía por el campo para las tareas de dispercion de los SHR/GR3.

Fue uno de los primeros tres ejemplares que fueron capturados por el enemigo en la BAM Cóndor, todos ellos en muy malas condiciones: Al finalizar el conflicto la RAF lo inspecciona y lo encuentra seriamente averiado, con el soporte de tren de nariz dañado, con perforaciones de esquirlas, metralla y sin una hélice.

Todos permanecieron en el improvisado aeródromo de Pradera del Ganso. En julio de 1983 se publicaron una serie de fotografías de los aviones prácticamente abandonados en el lugar tomadas por el fotógrafo Ian Howat.

En 1984, las presiones de la población local, familias de origen británico, chileno y otras nacionalidades que viven de acuerdo a sus costumbres, eran bastante importantes, respecto a la limpieza del lugar, incluido la remoción de los aviones allí abandonados. Finalmente se decidido su limpieza y de esta manera inició el exótico periplo que lo llevaría hasta Gran Bretaña.

El 5 de octubre de ese año, el Ministry of Defence de Gran Bretaña cedió el aparato a los residentes de Pradera del Ganso para que hicieran con él lo que quieran; ese mismo día lo vendieron a un caballero de apellido Harrison de la firma Grampian Helicopters Ltd. En ese mismo acto fue rematriculado como G-BLRP pero por falta de elementos no se le pinto la nueva matricula.

Es claro que la decisión de ser entregado a los residentes del lugar ya era de público conocimiento desde hacía algún tiempo, lo que explica por qué el Señor Harrison estaba dispuesto a realizar la compra ese mismo día. Logró despacharlo hacia Puerto Argentino. Un grupo de especialistas contratados por el mismo señor Harrison desmantelaron el avión en la pista y lo colocaron en un acoplado, tirado por uno de los tractores Ford y embarcado a bordo del carguero Monsunen, que por entonces realizaba constantes recorridos por los distintos pequeños apostaderos navales de la isla.

El 30 de enero de 1985 arribo a Puerto Argentino donde fue transbordado a un contenedor que quedó depositado un tiempo en algún lugar de ese puerto esperando su traslado. Este último hecho aún se considera posible, ya que no hay documentación pública que lo demuestre, comenzando de esta manera un misterio sin resolver.

El traslado marítimo se concretó aparentemente durante 1987 y su presencia en suelo británico fue confirmada por algunas fuentes a fines de septiembre de ese año, cuando fueron vistos en el Lashenden Air Warfare Museum, de Headcorn (Kent), un conteiner con las aeronaves a la espera de su eventual restauración a condición de vuelo. A partir de ese momento, su rastro se cada vez más difuso y difícil de seguir.

Con la partida del A-517, el aeródromo de Pradera del Ganso quedó desprovisto de células completas; aunque existe la remota posibilidad de que algunas piezas, por ejemplo el timón del A-527 y la parte trasera del fuselaje del A-506, sobrevivieran algún tiempo más en esa ubicación.

Fue el último IA-58 que realizó el cruce del Atlántico, desde Malvinas hasta Gran Bretaña, aunque su viaje fue muchísimo menos conocido que el de sus cinco predecesores. Los maltratados restos del aparato se supone fueron trasladado en un conteiner junto a un UH-1H Huey del Ejército Argentino.

A principios de 1989, una firma que se dedicaba a la compraventa de aeronaves denominada Dopatm Limited, anunciaba en periódicos aeronáuticos como Aeromart que tenía a la venta un FMA IA-58A Pucará e incentivaba a los potencial cliente a "poseer una pieza histórica con este biplaza, turbohélice bimotor recuperado de Goose Green luego del conflicto de las Falklands".
Estado del A-517 en Goose Green 10-07-83

Aparentemente la oferta parece haber sido aprovechada para una persona cuyo nombre seria Rodney John Halsey Butterfield, con domicilio en la localidad de Witney (Oxfordshire), a cuyo nombre fue transferida la matrícula británica G-BLRP, que pertenecía al A-617; hecho que fue registrado el 15 de septiembre de 1989.

Debido a que la aeronave seguía sin aparecer y su propietario nunca renovó la matrícula en el tiempo estipulado por la Civil Aviation Authority inglesa, esta decidió darla de baja el 16 de noviembre de 1995. El estado y ubicación de la aeronave seguía siendo totalmente incierta. En algún momento se especuló que el avión se encontraba en la Isla de Jersey porque a ella correspondía el número telefónico que Dopatm, el primer dueño registrado, incluía en los anuncios de venta.
Estado del A-517 en Goose Green 10-07-83

Una nueva pista se dio a publicidad a fines de 2002, cuando un corresponsal británico anunció tener información de una fuente que aseguraba que existía un Pucará almacenado en uno de los galpones no aeronáuticos del aeródromo de Bicester (Oxfordshire) y que su propietario era un vecino de la región, cosa que coincidía muy bien con el domicilio de Rodney John Halsey Butterfield, en Witney, Oxfordshire, a unos 80 km de Bicester.


Sin embargo el testigo aseguraba no haber visto a nadie en ese galpón en varios años, y aumentando la incertidumbre, la empresa Dopatm y Grampian Helicopters han desaparecido como tal y el señor Butterfield no reside más en Witney. Con esto desaparecen todos los rastros del A-517 y con ellos las posibilidades de localizar la ubicación del avión.